La acupuntura es una práctica de la medicina tradicional china que ha sido integrada como parte de las terapias más efectivas, en Occidente. En el siglo XVII fueron los jesuitas y, posteriormente, el diplomático francés G. Suiler de Morant, quienes se encargaron de exportarla a Europa, aunque en una forma diferente de la que se practica hoy en día, codificada bajo Mao Zedong que la introdujo en las universidades.

El éxito masivo llegó gracias a un reportero del New York Times, James Reston, que fue operado de apendicitis en China en 1971. Antes de la cirugía, los médicos le administraron analgésicos tales como la lidocaína y la benzocaína. Más tarde, para controlar el dolor post-operatorio, usaron una técnica que él no conocía y que consistía en la aplicación de pequeñas agujas en la piel. Según relató el periodista, funcionó.

Actualmente la investigación científica ha ido desentrañando los viejos conceptos chinos de trayectos y meridianos energéticos, aportando las bases de los mecanismos fisiológicos de la Acupuntura, lo que está permitiendo elaborar un mapa de acciones que explican los beneficios obtenidos en la práctica clínica. La Acupuntura obtiene efectos terapéuticos tanto a nivel local como sistémico, en patologías tanto dolorosas como no dolorosas. Estos efectos se basan en la neuromodulación ejercida a través de las señales transmitidas por el sistema nervioso y de los mediadores bioquímicos intercelularesdel sistema conectivo.

Hoy en día los trabajos de investigación sobre los mecanismos biológicos de actuación de la Acupuntura en el organismo humano (analgésico, anti-inflamatorio, ansiolítico y antidepresivo) arrojan resultados muy satisfactorios y que terminan relacionando la medicina tradicional china con la medicina occidental. Además del estudio sobre todo de su eficacia y efectividad en numerosas enfermedades y problemas de salud, el fin es conseguir su integración en la Medicina convencional como un procedimiento técnico médico complementario.

A pesar de estas claras conclusiones, para muchos la acupuntura sigue siendo una terapia altamente placebogénica. El efecto placebo de un fármaco se mide suministrando a un grupo de ensayo el medicamento en examen y a otro uno sin los principios activos (a menudo sólo agua y azúcar). En el caso de la acupuntura, el placebo es la llamada acupuntura sham o simulada, practicada sin seguir los ‘mapas de los meridianos’ chinos y con agujas retráctiles que no penetran en la piel. Pero, este último caso no hay que confundirlo con la acupuntura ejercida por un especialista que utiliza realmente los mapas meridianos y las agujas homologadas.

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